Tengo que confesarlo: Soy
un completo vago! Llegué a esa conclusión en días recientes cuando descubrí que
los porteros del edificio donde vivía hasta hace un mes hicieron una apuesta.
Por un lado estaban los que creían que yo era un ingeniero contratista del
estado. Por el otro lado estaban los que creían que yo no hacía nada y que
vivía con una mesada que mis padres me proveían. Un día no se aguantaron más y
me preguntaron por mi actividad profesional. Bueno, no los culpo por su inquietud.
Mi carro siempre fue el último en salir (cuando salía) y el primero en entrar al
parqueadero todos los días. Entonces decidí sacar provecho de la situación:
- ¿De
cuanto es la apuesta? Pregunté.
-
De
10 mil pesos. Respondió uno de ellos.
- Bueno, yo les respondo pero con una
condición: Si ninguno acierta, yo me gano los 20 mil pesos. ¿Aceptan?
-
Está bien. ¡Aceptamos!
- Entonces les pregunté: ¿Todos ustedes
creen en Dios y han leído la
Biblia cierto? – ¡Claro que sí! Respondieron. – Bueno, yo
tengo comunicación directa con Dios y cada vez que se me acaba el mercado lo
llamo y... ¡problema solucionado! Lo mismo hago cuando me toca pagar el arriendo,
los servicios y todas mis demás obligaciones.
Ya me imaginaba yo con mis 20 mil pesos en el bolsillo pero por alguna
razón que no entiendo, no me creyeron. No había razón para
que dudaran de mí. El caso es que me quedé con las ganas de ganarme
la platica y ellos con las ganas de saber qué hago para ganarme la vida.
El fin de semana siguiente empecé a notar que las residentes de otros apartamentos se llevaban a
sus hijos cuando yo iba pasando o bajaba a la piscina. Parece que creyeron que
yo era una mala influencia para los niños. Por eso me cambié de edificio.
Ahora estoy en uno nuevecito y aun no tengo vecinos chismosos que piensen que soy una mala influencia.
A partir de ese episodio me puse a pensar en muchas cosas. Desde que
estaba en la universidad tenía claro que no quería ser empleado de nadie. La
idea de vender mi tiempo a otros nunca me convenció. Siempre quise ser mi
propio jefe y trabajar para mí. Pero en la medida en que empecé a estudiar el
sistema económico y a entenderlo, descubrí que tampoco quería trabajar para mí.
Lo que quería era no trabajar. Y la forma de lograrlo era buscando gente que trabajara para mí para no tener que hacerlo yo. Descubrí que comprar tiempo de
otros era mucho mejor negocio que vender el mío. Eso se lo aprendí a Adam Smith
cuando leí La riqueza de las naciones.
Mi vida de vago no la cambio ni si me llama el Presidente Santos a ofrecerme un Ministerio. Mi rutina diaria incluye 2
horas de deporte, 3 horas de lectura de periódicos y revistas para estar al
día con lo que pasa en el mundo, leer informes y algún libro, muchas llamadas
telefónicas y de vez en cuando una que otra reunión. Estar al día y absorber mucha
información, además de que me gusta, me permite mejorar mis técnicas para poder
ser un vago toda la vida. Menos mal que no nací en un país comunista como Cuba
porque allá a todo el mundo le toca trabajar. Qué pereza. Por eso soy defensor
acérrimo del sistema capitalista, porque es el que permite que vagos como yo
podamos vivir tranquilos en el mundo.
Hace una semana asistí a la asamblea de accionistas de una empresa de la
que me hice socio recientemente. Asistimos unos 40 accionistas a la cita y yo,
a pesar de no poseer ni el 2% de las acciones en circulación, hice una
intervención bastante extensa en la que daba algunas sugerencias para disminuir
los riesgos del negocio y otras para aumentar las utilidades. En un momento
dado, les dije que en vista de lo extensa de mi intervención iba a detenerme
ya. Cual no sería mi sorpresa al ver que todos querían que siguiera hablando y
hasta uno de los miembros de la Junta
Directiva me invitó a formar parte de un comité para un
trabajo específico. Entonces descubrí que todos los presentes también llevaban
un vaguito en el corazón. Ellos querían escuchar mis sugerencias porque muy en
el fondo querían vivir de la empresa sin tener que trabajar. Ya me imaginaba
sus pensamientos: que trabaje el Gerente y sus empleados que a mí solo me
interesa mi cheque de dividendos!
Como ahora sé que todos llevan un vaguito en el corazón, ya no me da
pena decirlo abiertamente. Es más, no conforme con ser un vago yo, ahora quiero enseñarles a otros las cosas que yo he aprendido para que también lo puedan ser, así que me inscribí en un Diplomado en Docencia
Universitaria con el propósito de dictar la cátedra de ingeniería económica en alguna universidad. Yo recuerdo que cuando estaba en séptimo semestre de mi carrera,
la clase de ingeniería económica me empezó a dar las respuestas que estaba
buscando pues las matemáticas financieras se convirtieron en mis aliadas para
lograr mis objetivos. Con un solo curso que tenga a mi cargo estaré ampliamente
satisfecho pues podré sacar al mundo una nueva camada de vaguitos cada
semestre.
Acepto que ser un vago a secas es algo incómodo cuando uno socializa con
otras personas. Al título de empresario no clasifico porque no poseo ninguna
empresa completa (aun). Las participaciones que tengo en algunas son tan pequeñas que no me
dan ningún poder de decisión dentro de ellas. Tampoco puedo ser llamado
inversionista. Un inversionista es un tipo que cuenta con capital que siempre
está moviendo de un lado a otro y la verdad es que a mí me toca hacer maromas
chinas cada vez que se me ocurre una nueva idea de negocio para perpetuar mi vagancia y
necesito conseguir recursos.
Al título de inversionista sí es al que aspiro algún día
porque el vago que más admiro en el mundo es también el mejor inversionista que
ha existido jamás. Se llama Warren Buffett. Él no hace nada. Se la pasa de compras. Comprando empresas, claro está. Solo lee los informes anuales de muchas de ellas y compra las que están en promoción con el 50% de descuento o más. Este tipo arrancó sin un
solo dólar en el bolsillo y ya hoy es el tercer hombre más rico del planeta. Es muy inteligente, tiene un gran poder analítico y un gran entendimiento del
mundo económico, pero su técnica es tan sencilla que hasta un tipo normal como
yo la ha podido aplicar. Desde que supe de su existencia he leído los libros que él
leyó para formarse, leo las cosas que escribe y veo sus entrevistas para aprender de él. Nunca deja de sorprenderme ese poderoso cerebro
que posee. Gracias a que he aplicado sus métodos es que ahora he podido ser el vago que soy. Por supuesto que muy probablemente yo nunca llegaré a poseer los
ceros a la derecha de su declaración de renta, pero definitivamente es mi vago
favorito y mi ejemplo a seguir.
Ahora me preocupa es que el día que conozca a la mujer de mi vida y vaya a conocer a mis futuros suegros, me hagan la pregunta de rigor: ¿Donde trabajas? Ahí sí voy a quedar viendo un
chispero. ¿Qué les voy a decir? A ellos no les puedo salir con el cuento de mi
comunicación directa con Dios, como lo hice con los porteros de mi edificio. ¿Como
les voy a explicar que a su hija le gusta un vago? ¿Y qué tal que sean de esas familias que sueñan ver casada
a su hija con un “doctor”? Me voy a ver en aprietos pero creo que tengo tiempo
suficiente para ir pensando en inventarme algo para no quedar tan mal. Ya se me
ocurrió que debería tener una oficina y una secretaria para disimular un poco
la cosa. Lo de la secretaria sería magnífico porque ella haría muchas de las
cosas que no me gusta hacer. Lo de la oficina me serviría para que cuando me
llamen al celular y me pregunten donde estoy, ya puedo responder “en la
oficina” aunque esté haciendo lo mismo que estaría haciendo en la casa: devorar
grandes cantidades de información.
Por
último quiero enviarles un mensaje a mis amigos. El chistecito ese de llamarme
a las 8:00 AM y preguntarme que si ya me levanté, no me hace ninguna gracia.
Para que sepan, a esa hora ya estoy regresando del gimnasio porque madrugo muy
a las 6:00 AM para que me rinda el día. ¿Entendido?
Has encontrado una forma inteligente de utilizar el sarcasmo para darnos unas cuantas lecciones de economia. Lo mejor que has escrito hasta ahora, te felicito.
ResponderEliminarGracias por tu comentario!
Eliminarbuenísimo!!! la verdad creo tener una "vaguita" muy en el fondo.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarGracias Karla por tu comentario.
EliminarParce dame unos consejitos para que mi vagancia sea igualmente rentable.
ResponderEliminarCon esa vida tan buena de ustedes es un poquito difícil, jajaja
EliminarMuchas gracias amigo incrédulo,muy bueno el articulo,comparto tus ideas espero llegar algún día a ese nivel de "vagancia"jajaja;Por que aveces no trabajamos para nadie pero somos auto-empleados,y esa no es la idea,en conclusión no quiero trabajar por dinero,si no que el dinero trabaje para mi,para poder ser un buen "vago"y dedicar mi tiempo a alguien mas importante como:Dios,La familia y los amigos,....ahh y a leer buenos artículos,como los tuyos.
ResponderEliminarGracias amigo por tu comentario.
Eliminaruufff muy identificada con esto, vaga por las circunstancias, vieja laboral en mi pais y pocos chances laborales antes, emigré a otro pais plan rebusque hasta q los mandatarios pelearon, capitalista 100% y con deseos de salir adelante, con algo de ahorro por si alguna emergencia...puedo decir q no siempre es relajada la vagancia...
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
EliminarExcelente articulo deja en el aire interrogantes sobre lo que estamos haciendo lo que queremos y hacia donde vamos. felicidades
ResponderEliminarYo soy cazador de conejos pero quiero cazar elefantes y ballenas. Para allá es que voy. Saludos y gracias por tu comentario.
EliminarFantàstico Hermano. Que puedas ser un vago toda la vida, muchos èxitos, buen viento y buena mar. TAF (J)
ResponderEliminarGracias Q:.H:. TAF.
EliminarMe encantó lo que escribiste y me siento muy identificada con lo que dices, pero no deberías utilizar la ironía o sarcasmo hacia las creencias religiosas para exponer tus ideas. Recuerda que Dios está por encima de todo.
ResponderEliminarTe manda un beso tu tía la futura vaguita.
Gracias futura vaga por tu comentario!
EliminarJajaja, rentista de capital pero de capital de otros, jajaja. Gracias por tu comentario!
ResponderEliminarSeguire pensando que la mejor forma de dignificar nuestro paso fugaz por este mundo es TRABAJANDO , asi damos ejemplo a nuestras descendencias sobre el valor de las cosas. lo demas es una apologia al facilismo y al dinero facil, base de la cantidad de problemas que corroen nuestra sociedad.
ResponderEliminarUna cosa es ser exclavo y otra cosa es dignificar nuestra existencia realizando una labor util dentro de la socidad.
Lo que he escrito aquí no es más que una sátira que hace que parezca fácil algo que nunca lo ha sido. Estoy totalmente de acuerdo con usted en que no podemos hacer apología al facilismo ni al dinero fácil. Quiero que sepa que antes de ahora duré 8 años de mi vida trabajando hasta 16 horas al día, domingos y festivos con tal de ganar horas extras y dominicales. Yo era de los que pagaba pensiones de mala muerte de 90.000 mensuales con tal de no gastarme mis viáticos. Con lo que mis compañeros (que ganaban lo mismo que yo) compraban un desayuno, yo almorzaba 3 días. Cuando todos tenían carros, yo seguía andando en buseta para poder tener excedentes para invertir. Mientras todos gastaban sus primas en ropa y viajes de vacaciones, yo tomaba ese dinero y lo prestaba al interés. Mientras todos hacían préstamos para comprarse el apto que querían, yo vivía arrendado y hacía préstamos para comprar ganado y propiedades para arrendar. Cuando me casé no compré muebles ni comedor ni nada de eso, todo fue reciclado. Créame mi querido amigo, que llegar a ser un vago como yo, no ha sido gratis y ha tenido su cuota de gran sacrificio, sudor y lágrimas. Gracias por su comentario.
EliminarTienes razón, lo que sucede con la sociedad de consumo es que las personas imitamos lo que otros hacen, sin pensar en la libertad financiera. Ningún empleado será rico jamás, y hay que hacer muchos sacrificios para tener algo, lograr invertir y obtener ganancias, pero el modo no es carro, casa, vacaciones...etc. Hay que voltear completamente la perspectiva. Te felicito, es un gran artículo, también soy seguidora de Warren Buffett, su inteligencia y sencillez. Te envió un abrazo y espero que disfrutes tu vida, que no seas tacaño y que no seas un esclavo de lo que tienes, o quieres tener.
EliminarElizabeth, muchas gracias por tu comentario.
EliminarExcelente tu articulo. Creo que muchos buscamos ese estilo de vida. Me parece que siendo coherentes, el verdadero significado de vago no define eso que muchos queremos ser. Te propongo buscar un nuevo titulo, asi sea para que tu futuro suegro no te cuestione tanto. Jajaja.
ResponderEliminarPor ahora seguire siendo una empleada que suena y trabaja duero para convertise en una feliz y orgullosa vaga.
Gracias por tu comentario.
ResponderEliminarExcelente articulo, te felicito, y por supuesto es la vida que todos queremos tener, en donde podamos dedicarnos a lo que realmente nos gusta y donde la plata no sea una preocupación pues seguramente habremos hecho lo correcto para que ella legue a nuestras manos. Un abrazo. Hugo Alejandro.
ResponderEliminarBueno, aun no he llegado al punto en que la plata no sea preocupación, pero algún día ese momento llegará. Gracias por tu comentario.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPregunta Alberto Mario.... cuando habla de una "platica" extra que le pueda llegar a uno, como de cuanto estamos hablando??? 2, 5, 10, 20 o 50 millones??, es para saber cuanto capital me debo conseguir, antes de iniciar mi camino a la vagancia, espero tener en algun momento ingresos de 3 a 5 millones mensuales sin estresarme... gracias por responder
ResponderEliminarHola. ¿Podrías ser más específico en tu pregunta? La verdad es que no te entiendo. Saludos!
EliminarAlberto que opinas de invertir en Fidis como los que vende Prodigy Network?
ResponderEliminarHola Carlos. Debes tener en cuenta que la rentabilidad de ese tipo de inversión depende de la ocupación que tenga el inmueble del cual vas a ser copropietario. Trata de conseguir información suficiente para proyectar el flujo de caja con una ocupación promedio del sector para que tengas una estimación más cercana a la realidad de la que los promotores te brindan. También es muy importante que la empresa promotora esté administrada por personas con reconocida solvencia moral. De esa manera evitarás malos manejos de los recursos sobre los cuales no vas a tener ningún control. El hecho de que haya una compañía Fuduciaria contratada, no garantiza nada.
Eliminar