Después
de un año entero de ausencia en este medio, he vuelto. Pero solo vuelvo para informarles
que he decidido mudar este sitio a otra página. De ahora en adelante escribiré
desde un blog que encontrarán en la página web de la firma inversionista que
fundé en compañía de otros socios.
Para
ilustrarlos un poco, les cuento que es mucho lo que ha cambiado desde mi último
artículo que titulé Apología de la vagancia. Ese escrito, que tanto le gustó a
mis amigos por el tono sarcástico con el que describí mi vida de “vago”, se dio
en el justo momento en el que estaba por terminar un ciclo e iniciar otro
importante paso hacia la búsqueda de mis metas profesionales: constituir legalmente la compañía inversionista que venía operando desde años atrás.
La
vida me cambió drásticamente. Antes solo me preocupaba por mí y ahora tengo una Asamblea de accionistas a la que tengo que responder. Antes solo recibía informes
y ahora también me toca generarlos. Hay unas expectativas de rentabilidad del
patrimonio de la compañía que tengo que cumplir y, en lo posible, superar. Por supuesto,
antes de arrancar me aseguré de que el cargo de Director
Ejecutivo estuviera diseñado a mi medida: me pagan por invertir de la manera
más inteligentemente posible el dinero de la compañía y soy yo y nadie más que
yo quien toma todas las decisiones de inversión. Mejores resultados financieros
para los accionistas se traducen en mejor salario para mí, sin contar que
también soy accionista, aunque con un porcentaje pequeño. ¿Habrá algo mejor que
eso? No lo creo. Es el trabajo de mis sueños. El único trabajo por el que
podría haber dejado atrás mi vida como “vago” (léase: profesional independiente
con ínfulas de capitalista).
Aunque en la práctica la compañía ya venía operando hace varios años, solo se pudo
se pudo constituir legalmente en junio del año pasado (2012). En los tres trimestres que llevamos
de operación, los resultados financieros han sido ampliamente satisfactorios y
las expectativas a futuro son enormemente promisorias. Veo un cielo despejado
para volar bien alto. Las oportunidades están ahí y estamos preparados para
aprovecharlas. No duden que dentro de poco estaremos dando de qué hablar en el
mundo empresarial. Se los garantizo.
Solo
me resta agradecerles de corazón por haber hecho de este espacio un rincón
donde he podido expresar mis pensamientos y los invito a leerme de ahora en
adelante en el nuevo blog, y a conocer y seguir la trayectoria de nuestra naciente
compañía en la página web www.cortescp.com
. De verdad, mil gracias.